Esta página tiene como objetivo brindar información y soporte sobre el Hiperinsulinismo Congénito (HIC), como así también compartir nuestra experiencia con padres de niños que padecen esta patología, y que al igual que nosotros luchan por el bienestar neurológico e integral de sus hijos. Es importante dar a conocer esta enfermedad, principalmente en Argentina y en los países de Latinoamérica, donde los casos son muy pocos, y por lo tanto la experiencia es escasa. Frente a estas circunstancias, y teniendo en cuenta la complejidad intrínseca de esta patología, es fundamental que los médicos, neonatólogos, pediatras, cirujanos infantiles, intensivistas, y en especial, los endocrinólogos infantiles, comprendan que “no es un pecado” interiorizarse y estudiar las bases genéticas de la enfermedad, las formas de presentación de la misma, y los tratamientos posibles. En varios países del mundo, se realiza investigación permanente, y se avanza en el conocimiento de las bases del Hiperinsulinismo Congénito.
Esto está permitiendo diagnósticos adecuados, nuevas estrategias de tratamiento, e inclusive la esperanza de un posible agente terapéutico Exendin- (9-39) para los casos de HIC del tipo KATP (Diva D. De León; Changhong Li; Madeleine I. Delson; Franz M. Matschinsky; Charles A. Stanley; Doris A. Stofeers. Exendin-(9-39) Corrects Fasting Hypoglycemia in SUR-1-/-Mice by Lowering cAMP in Pancreatetic β- Cells and Inhibiting Insulin Secretion; J. BIol. Chem. 2008 Sep 19; 283(38):25786-93 Epub 2008 Jul 17.
Es importante destacar las precauciones que se deben tener en el uso de Octreotide (5-20 µc/kg/día), que es el tratamiento farmacológico -para lactantes no respondedores al Diazoxide-. La respuesta inicial al Octreotide es buena en la mayoría de los pacientes con HIC, pero la TAQUIFILAXIA se desarrolla luego de unas cuantas dosis, dando lugar a una terapia inadecuada para su uso a largo plazo (Palladino AA, Bennett MJ, Stanley CA. Hiperinsulinismo en lactantes y niños: cuando el nivel de insulina no siempre es suficiente Bioquimia 2009; 34; 202-212). Pese a la amplia variedad de posibles reacciones adversas que presenta el Octreotide, generalmente, es bien tolerado. Sin embargo, se ha demostrado que el Octreotide, reduce ampliamente el flujo sanguíneo esplácnico de manera dosis-dependiente, afectando todo el tracto gastrointestinal, y pudiendo provocar ENTEROCOLITIS NECROTIZANTE en recién nacidos (Laje P, Halaby L, Adzick NS, Stanley CA. Necrotizing enterocolitis in neonates receiving octreotide for the management of congenital hyperinsulinism. Pediatr Diabetes. 2010 Mar; 11(2):142-7. Epub 2009 Jun 25). Por lo tanto, es fundamental que los médicos conozcan y entiendan los riesgos en el uso del Octreotide. Si bien la incidencia de neonatos afectados por enterocolitis necrotizante es baja, en los Centros Especializados en Hiperinsulinismo Congénito, SE ESTÁ EVITANDO EL USO DE OCTREOTIDE, Y SE PROCEDE A UNA PANCREATECTOMÍA DE URGENCIA, COMO PRIMERA OPCIÓN TERAPÉUTICA PARA LOS CASOS CON MUTACIONES EN LOS GENES (ABCC8 y KIR6.2), al menos, hasta tanto se encuentre un fármaco que no tenga los efectos adversos severos que presenta el Octreotide. Lamentablemente, en Argentina y otros países latinos, no se contempla esta situación, e inclusive se siguen indicando dosis superiores a 20 µg/kg/día, lo cual puede concluir con la muerte del paciente.
Sin embargo, en pacientes que ya se encuentran bajo terapia de Octreotide, se ha descripto que el Acetato de Lanreotide (Somatuline Autogel), puede ser utilizado como alternativa de tratamiento farmacológico, mejorando la calidad de vida de los pacientes (Dalit Modan-Moses, Ilana Koren; Kineret Mazor-Aronovitch, Orit Pinhas-Hamiel and Heddy Landau. Treatment of Congenital Hyperinsulinism with Lanreotide Acetate -Somatuline Autogel-. The Journal of Clinic Endocrinology & Metabolism. August 1, 2011. Vol.96 n°8 2312-2317). Se administra una inyección al mes (30 mg), ya que es un análogo de la somatostatina de larga duración. Se ha documentado que en dos pacientes, el tratamiento iniciado a los cuatro años y cuatro años y medio respectivamente, fue bien tolerado. Los efectos adversos del Octreotide (vómitos, diarrea, distención abdominal, y esteatorrea en las primeras semanas de tratamiento, barro biliar, colelitiasis asintomática, y desaceleración transitoria del crecimiento) se minimizaron con el Acetato de Lanreotide. La decisión acerca de a qué edad cambiar la terapia de Octreotide a Acetato de Lanreotide, dependerá de la talla del paciente y de las dificultades que tenga la familia ya sea para la administración de las inyecciones de Octreotide o para el uso de la bomba de Octreotide.
Las PRUEBAS GENÉTICAS están disponibles a través de laboratorios comerciales, para 4 de los 6 genes conocidos que están asociados con HIC (ABCC8, KCNJ11, GCK, GLUD1). Éstas son de gran utilidad en el diagnóstico y manejo del paciente con HIC, ya que permiten detectar mutaciones asociadas a los genes ABCC8, KCNJ11, GCK, GLUD1, y diagnosticar aproximadamente el 85% de los casos más severos de HIC. Además, las pruebas genéticas para mutaciones en los genes ABCC8 y KCNJ11, permite distinguir entre las formas focal y difusa, e identificar los casos de HIC que es probable que respondan a la terapia farmacológica. Uno de los laboratorios que realizan estas pruebas es Athena Diagnostics (EEUU; www.athenadiagnostics.com).
La posibilidad de distinguir la forma focal de la difusa es de suma importancia, ya que la forma focal del HIC es curable por pancreatectomía parcial. Los estudios de radiología invasivos, tales como el muestreo en sangre venosa portal transhepática para insulina, y la estimulación selectiva del calcio en la arteria pancreática, han sido utilizados para localizar lesiones focales. Sin embargo, ambos tienen sólo un éxito modesto, y son técnicamente difíciles y altamente invasivos. Recientemente, el escaneo por PET con 18-fluoro-L-3,4-dihidroxifenilalanina (18F-DOPA), ha demostrado discriminar con exactitud la forma focal de la forma difusa. Este estudio sólo se realiza en The Children’s Hospital of Philadelphia (Dra. Diva DeLeón: Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla ) o en el Hospital Charité (Alemania), cuyo especialista es el Dr. Oliver Blankenstein ( Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla ).
Dado que en Argentina y otros países de Latinoamérica, no se realiza investigación en esta patología sumado a que se tiene poca experiencia por la baja incidencia, nosotros –como padres de niños con HIC- nos sentimos obligados a exigir de los médicos tratantes, el mejor tratamiento posible para nuestros hijos en base a los nuevos conocimientos. Por su parte, los médicos deben comprender que actualmente las alternativas en el tratamiento están mucho más claras ya que se tiene correctamente identificado al menos, seis tipos de HIC, los cuales se conoce cuál es el tratamiento más acertado para cada uno de ellos. Es parte del deber profesional y de la ética médica, actualizarse permanentemente con las últimas publicaciones médicas, y si es necesario, contactarse con quienes tengan más experiencia en el mundo, con el fin de salvaguardar el bienestar del paciente.
Nuestro objetivo con este sitio web, es brindar la máxima información posible como para que ninguna familia, tenga que pasar por la “desidia” que nosotros vivimos con nuestro hijo, y allanar así los caminos para llegar al tratamiento más acertado.
Es por ello, que queremos destacar y resaltar, la solidaridad de la Dra. Diva DeLeón –endocrinóloga del The Children’s Hospital of Philadelphia- al colaborar con sus sugerencias en los tratamientos de casos latinoamericanos. Dado que la Dra. De León (de habla hispana) es una de las principales referentes en el mundo en cuanto a experiencia en niños con HIC como así también en investigación de la patología, nos parece importante, que los médicos de Latinoamérica puedan contactarse con ella como para tener una opinión más sobre los tratamientos posibles (
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Desde nuestro lugar de papás, pedimos con humildad y respeto, que los médicos sepan escuchar, y también respetar…. que sigan formándose, actualizándose, y aceptando que en otros lugares del mundo se puede tener más información o conocimiento de esta patología en particular, simplemente porque hay más casos, y por ende, mayor experiencia, y más investigación!!!.. Entonces, debería representar un orgullo para dichos médicos, contactarse con otros profesionales que tienen mayor experiencia, y recabar la información necesaria para darle el tratamiento más correcto a un niño, para que esté menos tiempo esté hospitalizado (lo cual traumatiza al niño provocando efectos nocivos desde el punto de vista psicológico), y lo más importante, salvarlo del daño neurológico irreversible. En definitiva, es parte del compromiso con su profesión y con el paciente.
Un médico jamás debe olvidar que:
Cuando se privilegia la soberbia por sobre el bienestar integral del paciente, y cuando se deja de tener “vocación y misión” por el acto médico, la Medicina se “deshumaniza”…